La ética como freno de la investigación

 

La ética como freno de la investigación


La práctica de la psicología bien sea como disciplina científica o como servicio público, está basada en varios principios éticos fundamentales, que ayudan a regular y orientar la labor de estos. Uno de estos principios habla sobre los consentimientos informados, el psicólogo debe anunciar las condiciones que tendrá la relación profesional, con el fin de generar expectativas correctas con el usuario, Stanley y Guido citado por Richaud (2007) establecen que el consentimiento informado de los participantes en una investigación se ha vuelto una parte integral del proceso de esta, pero, ¿El consentimiento informado puede arruinar o detener el progreso de los trabajos investigativos psicológicos? ¿se deberían evitar ciertos temas de investigación no por causas científicas sino porque son socialmente sensibles?

Lindsay (2009) argumenta que algunas investigaciones no son éticas en sí mismas, pero que sus efectos son beneficiosos, el argumento de “el fin justifica los medios” ¿justificaría el incumplimiento de las normas? Un claro ejemplo de esta dinámica es el clásico experimento de Milgram donde si se aplicara un consentimiento informado a toda regla el participante debería saber que en efecto era imposible causar malestar con los choques eléctricos en los participantes, sesgando la investigación he impidiendo realizarla tal cual como fue hecha, Es difícil imaginar  que  se  permita  realizar  un  experimento a sí  en  la  actualidad,  si  bien  se  podría  argumentar  que este experimento tuvo una contribución significativa en la  comprensión  de  un  importante  fenómeno  de  psicología social, el cumplimiento de las normal a cabalidad  desbarataría el trabajo investigativo del psicólogo.

Los acuerdos psicológicos para tratar con este tipo de incertidumbre plantean entonces el principio del doble efecto, si el beneficio que se pretende alcanzar es tal que tiene un mayor peso que el mal, entonces el psicólogo estará justificado a actuar buscando este beneficio, en otras palabras, ante una situación donde se puede causar malestar al investigado, es el psicólogo el que determinara si ese mal es muy poco comparado con el beneficio total que recibirá, volviendo al argumento de “el fin justifica los medios” pero, ¿tiene el psicólogo el poder para determinar que tanto malestar es tolerable o que tanto veneficio lo justica? ¿tiene el psicólogo la responsabilidad de actuar como un dios y definir el bien y el mal?

Por un lado las normas mundialmente establecidas nos rigen a actuar de una manera consistente con la práctica, ética y transparente y por otro nos permiten salirnos de las mismas y causar malestar si lo vemos pertinente, Hall  (1952) nos hablaba desde antes de la creación de las normar que la implementación de un código oficial era un paso retrógrado diciendo “Creo que por un lado da juego a los sinvergüenzas y por el otro hace que aquellos que se saben cubiertos por el código se sientan pagados de sí mismos y santificados.”

Referencias

Richaud, M. (2007). La ética en la investigación psicológica. Enfoques.  https://publicaciones.uap.edu.ar/index.php/revistaenfoques/article/view/252

Lindsay, G. (2009). Ética profesional y psicología. Papeles del psicólogo. https://www.redalyc.org/pdf/778/77811790002.pdf

Hall, C. (1952).  Crooks,  codes  and  cant.  AmericanPsychologist http://pepsic.bvsalud.org/pdf/eureka/v8n1/a03.pdf


 

Comentarios

Entradas populares